lunes, 5 de enero de 2015

2015 - Estrenando año y Pijama también

2015 -  Estrenando año y Pijama también




Creo que a todos nos gusta estrenar, hace un par de días una amiga me comentaba que ella acostumbraba estrenar pijama la noche de año nuevo.... me quede pensando que era una buena costumbre.

Estrenar pijama para amanecer el 1ro del año es quizás un emblemático ejemplo de que al día siguiente cuando amanezca, estaremos con un "traje nuevo"; en este caso una pijama nueva.

En mi caso, el estreno podía ser cualquier día durante la semana de reyes. Todos los años de mi infancia mi Tía Chela nos regalaba una pijama para el día de los santos reyes, cuando partíamos la Rosca de Reyes. Este año por logística y facilidad nos envió los regalos para poner en el árbol de navidad y una vez más, desde la más pequeña hasta la mayor tendremos una pijama nueva para estrenar… Una prenda que nos recuerda quizás que cada noche nos acostamos con la carga acumulada del día, de todo lo que vivimos, pero que a la mañana siguiente nos levantemos como nuevos: renovados y con la misma sensación de estreno para cada día del año.                                                                                                              
--Creo que la intención de mi Tía Chela era más simple, que durmiéramos más calientitos con pijama de franela durante el invierno. —

En enero es bien facilito levantarse, despertar cada mañana, conforme van  transcurriendo los meses, la sensación de estreno irá disminuyendo y  el cansancio, la pereza, la inercia irán imponiéndose y seguramente nos costara más trabajo levantarnos temprano, acostarnos a tiempo y limpiar la mochila de cada día al final del día.

El 2014, fue el año de no escribir. Escribí muy poco, tome fotos mínimas y soñé menos, a no ser por los talleres de cine Japonés y de la India, y los conciertos de Jazz,  los sueños de Claudia quedaron postergados.  Mil cosas podrían justificarlo, algunas validas otras no tanto, por eso inicio hoy a vencer esa apatía y poco entusiasmo que tuve hacia las letras, y no solo la escritura, la lectura también se quedó dormida gran parte del año pasado.

El año se fue tan rápido… quizás por eso, por no detenerme a escribir, a traducir todas las emociones, sensaciones y percepciones en letras. Cuesta trabajo ser disciplinado aún para lo que nos causa placer, es más fácil permitir que la rutina y lo cotidiano nos vaya llevando como una marea ligera.

Hace días estando en la playa, observaba como una de mis sobrinas luchaba por aferrarse a la arena, con los pies bien puestos para que la corriente no la jalara… ella quería mojarse los pies a la orilla del mar, pero no quería sumergirse en la marea. Y lo lograba a ratos, yo veía su cuerpo tambalearse, como que iba a ceder, pero se sobreponía, se erguía y volvía a intentar permanecer de pie.

Creo que esta marea se impone en nuestras vidas si permitimos que nos arrastre, si no plantamos firmes los pies en la arena para hacer lo que realmente queremos. Cualquier placer, afición, hobby o vocación, necesita voluntad de resistir. La tentación a seguir lo más fácil, de dejar que la marea nos jale esta siempre ahí y al final terminamos revolcados, quizás divertidos, o asustados ¡Quién sabe! Pero sin saber cuál era la razón o el objetivo de estar parados.


Quiero hacer dos cosas en este comienzo: estrenar pijama todas las noches, para que mi alma y todo mi ser se levanten con olor a nuevo, que la apatía y el cansancio no se acumulen y que por el contrario cada día amanezca con olor de estreno, y quiero plantar bien mis pies, para vencer la marea de la corriente diaria, que me permita estar firme para realizar esos sueños  y  placeres que tanto anhelo y que al final del 31 de Diciembre de 2015, pueda decir: Todos los días estrené y el mar no me arrastro, pude vivir mi sueño.

Son mis deseos para este nuevo 2015 que estamos apenas estrenando.