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miércoles, 15 de enero de 2014

2014 - Noches de ébano







           
 


 I was told stories, we were all told stories as kids in Nigeria.
 We had to tell stories that would keep one another interested,
and you weren't allowed to tell stories that everybody else knew.
 You had to dream up new ones. -Ben Okri

         
Noches de ébano 

¿Eres guapo? El respondió -sí, muy guapo. -
La pregunta sonaba rara, pero era verdad, era el primer hombre negro que veía tan de cerca, me pregunté ¿Cómo es ser guapo en la raza negra?
Era el inicio de una amistad-pasión que duraría muchos años. Lo conocí un día cualquiera en la oficina, por azares del destino, o los vientos del norte lo trajeron, y me ví sentada ante él tratando de hacer conversación y que funcionara la actividad que me habían asignado.

Nació quizás al final de los 40s nunca dijo bien a bien cuantos años tenía, no era necesario, su juventud era eterna.
-¿Tienes pacto con Dorian Grey?- Rió a carcajadas y dijo –sí-
Su juventud emanaba por los poros.  Nacido de una isla caribeña, su piel de ébano era orgullosamente hermosa, con un brillo inexplicable y su cuerpo atlético dejaba ver rastros de la genética desarrollada por correr en la sabana africana, y los tantos siglos de barcos cargados de inmigrantes, ó por qué no decirlo, de esclavitud, que llegaron a América.

Afortunadamente para él y sus demás hermanos, quienes emigraron muy jóvenes a América del Norte a cumplir el sueño americano, este sí se cumplió. Todos lograron el éxito: los suburbios de clase alta afroamericana lo demostraban.
Pero él era más que una raza,  era un ser evolucionado,  que había recorrido los caminos de la vida, había sentido desde la pobreza, hasta los lujos que disfrutaba en su Manhattan querido.  Su alma conservó la alegría y franqueza de la isla caribeña, su perfil y educación revelaban toda la sofisticación de la cultura capitalista norteamericana. Tenía estilo. Se sabía importante y lo era.

En alguna ocasión vislumbré sus ojos de lucha y de empeño, ¡Cuantas ignominias, cuantos desaires, cuantas injusticias había vivido ya! Hoy solo quedaba la serenidad del hombre realizado y conforme con su vida y destino. Pero esa mirada amorosa que daba a un pordiosero o emigrante o algún “brodie” me revelaba todo lo que había vivido.

Cuando yo lo conocí,  estaba en el momento cumbre de su carrera, era exitoso, poderoso y su empresa le daba todo el prestigio y status que realmente disfrutaba.
Sin embargo me sorprendía su calidez humana, quizás el verdadero contacto surgió cuando empezamos a escribirnos. Esas cartas que llegaban por correo periódicamente, fueron iluminando mi camino. 
No eran los años que  me llevaba, que claro que mostraban toda la experiencia y las ganas de compartir un camino andado, era la comunicación de dos almas que podían hablar, que podían desnudarse y compartir las emociones mas íntimas, nos permitíamos ser sensibles, sin temor de ser lastimados, juzgados o ignorados. Era esa capacidad de hablar, la que más apreciaba, ¡Era mi alma gemela! Creo que aún nuestras almas siguen hablándose.
Esas cartas las guardé mucho tiempo y las releía con el ansia del forastero perdido en el desierto, necesitaba esas aguas que solo podían calmar mi sed de amor de alma, de compartir esencia.

Las cartas se perdieron, pero las letras se quedaron grabadas en mí. Aunque ya no las recuerdo la esencia permaneció y  mi alma gemela me acompaña siempre.

Ahora que lo pienso, veo el recuerdo que no fue etéreo, fue tan real, tan humano, tan mundano, que quizás fue lo que más me gustó, fue mi maestro y guía tanto en lo material y profesional así como en las artes del erotismo pleno.

El erotismo de un afro-americano-caribeño, con una latina feminista y explosiva. Una combinación interesante, fuego más fuego. A veces ardíamos y no quedaba más que carbón y caras tiznadas, otras  cuando el balance entre los fuegos se daba, era como diría  Octavio Paz la llama doble.

Yo era muy joven, demasiado preocupada en el futuro, muy entendible en ese momento, lo cual me impedía gozar sin ataduras del momento presente, y alejar todas las telarañas cerebrales e inquietudes innecesarias sobre la razón de ser y el temible futuro.

Hoy en las noches frías, una sonrisa ilumina mi cara y el cuerpo se enciende con esa luz de fuego, como si fuera un foquito que anuncia una emergencia. Hoy muchos años después, pienso - Hubiera gozado más, vivido más, explorado más, mucho más. ¡Cómo extraño esas noches de ébano!-

Cuando se hace recuento de las artes amatorias pueden surgir  dos clases en la mente, los que te dejaron huella “por ser excelentes amantes” y los que prefieres olvidar de tan malos. Los mediocres solo cumplen su función. Y conste que malo, no necesariamente es sinónimo de ignorancia, los hay novatos pero con todas las ganas de entregarse y sentir, a estos vale la pena dar una oportunidad.

Hoy cuando escucho África me estremezco, tuve buen maestro.
Algunas veces platicábamos de sus ancestros de África y una lágrima se derramaba por sus ojos y decía: La esclavitud aún no termina. ¡Cuanta razón tenía!

Pasaron muchos años antes de que la amistad se sobrepusiera a los estirones de la pasión, de los horarios, de las distancias, de las horas interminables de vuelos.

Tengo una sola foto que merece estar en mi espacio es la de él, la del amigo, la del mentor, la del tutor, la de hasta a veces salvador.

Siempre se puede aprender, este maestro enseñaba sobre todo a amar, a darse plenamente, a disfrutar sin límites, a veces para mi rigidez ejecutiva, se me hacia sobrepasado, hoy extraño esos arranques de emoción y  de locura en medio de una sesión de negocios, esa desfachatez para decirle a la secretaria en turno, que era la mexicana mas bella que había conocido, seguramente pasaba lo mismo en China, Brasil o cualquier otro país,  los piropos se le daban en la punta de la lengua, era carismático, y hacia magia, inclusive los varones se sentían a gusto con él.

Aprendí a ver de reojo y a reírme de su descaro, nunca me ofendió, era demasiado fino e inteligente para hacer algo más allá que pudiera herirme. Además los amores en secreto son muy intensos, por su misma prohibición, por no poder anunciarse.

Yo sabia que al final del día, fuera de los reflectores éramos plenos, la entrega se daba sin testigos, sin formas, sin mascaras, a mi me costaba quitarme la máscara de prejuicios que había acumulado a mis escasos treintas. El ni siquiera sabía que había una máscara.
Su caballerosidad, tacto, cuidados  siempre me hicieron sentir bien, nunca trasgresora ni trasgredida.
Cuando los cables se me enredaban, él solo sonreía con ese hueco entre sus blancos dientes, me miraba hondo y me indicaba que me sentara en sus piernas para abrazarme.
Santo remedio, las mascaras se caían, los prejuicios se fueron cayendo uno a uno, hasta que alguna vez dude de haberlos tenido.

El cariño permaneció,  cuando sus canas dibujaban casi de color plateado sus rizos, otrora negros, hablamos y aún escucho su risa fuerte  y cantarina preguntando al otro lado de  la bocina: Do you still love me?  A lo que sin dudar respondí: Of course I love you!

jueves, 17 de octubre de 2013

2013 - En luna Llena me cambio




En luna Llena me cambio

No hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se llegue, comenzando con esta consabida frase…o lugar común entre los literatos.

El viernes me cambio de casa, después de 20 años de vivir en la actual. Nos despedimos con dignidad, mi casa actual se está renovando para poder recibir a sus nuevos inquilinos, que afortunadamente serán una pareja de amigos muy queridos, qué bueno que ellos la reestrenen, de allí en adelante confío en que los sucesivos sean buenos inquilinos.

Mi casa nueva ya me espera, ahora estoy como partida a la mitad,  todos mis trastos ya están allá, y solo los muebles grandes están aquí. Mi jardín y mis hijas-plantas ya emigraron y me esperan, era vital para mi que se fueran primero, que se adaptaran a su nuevo espacio como seres vivos que son.
El otro día una amiga me dijo -Tu también necesitaras un proceso de adaptación- y es cierto,  aún a lo bueno, uno necesita adaptarse…Creo que a lo malo no te adaptas solo aguantas hasta que dure.

Interesante perspectiva, como te modifica la psique un nuevo comienzo, a razón de la nueva película “Gravity” de Cuarón, ayer escuché que lo mágico de la película es que era una metáfora de cuando el hombre vence los obstáculos y sale adelante… habrá que verla.

Igual cualquier cambio representa una aventura, un reto algo que aprender.

Ayer me quede pensando: Tendré que acostumbrarme a dormir en otro espacio, en otra orientación, a los caminos para llegar a mi nueva casa, a que mi cuerpo pueda moverse en automático como lo hago ahora, entre somnolencias dentro de ella, con o sin luz, al tipo de agua, a la regadera… jaja a todo!

Además de toda la logística y detalles técnicos, que si el Internet, que si el teléfono, que si la lavadora, que esto que lo otro, parte de lo mismo.
Con veinte años menos, la cambiada anterior me hizo los mandados, ahora el cuerpo aguanta menos, se cansa más rápido, aunque aún estamos fuertes y con muchos bríos.

También hay más serenidad en los nuevos proyectos, el entusiasmo vertiginoso de los “treintas” ha sido reemplazado por una ecuánime serenidad y paz, ¡que bueno!
Doña Turbo-cargada (ósea yo) finalmente aprendió a aprecia la calma de los días y la paz.

Como pequeña introducción, hace un par de semanas ya tuve un primer altercado con los vecinos nuevos… aunque no los ví, (la ventaja de ser coto y tener administrador que toree las broncas), que la cerca no les gusto etc. En fin me sirvió par darme cuenta que la humanidad continua igual  donde quiera  que estés y que tratar con personas siempre será algo que aprender y que manejar con cuidado. 

El cambio empieza en mi, aún no los conozco, aún no me conocen, es valida la desconfianza, la inquietud, amigos o solo vecinos, no lo se ahora ni quiero pronosticar ni crear expectativas. Si espero vivir en un clima de armonía y cordialidad ese es el objetivo. Habrá quien solo reciba un saludo, seguramente habrá quien quiera crear una relación cordial o hasta amistosa, ya veremos que sucede.

Acabo de leer que este viernes será el día de la Luna llena más grande: “Este viernes inicia la luna llena mas bella del año, la luna llena de octubre, con su nacimiento resurgiremos con la energía mas intensa y creadora del universo.”

No es coincidencia  las fases de la luna siempre han movido mis mareas, así que ahora que es un cambio tan grande, ella también estará.

Este resurgimiento, este cambio, viene bien auspiciado.  ¡Cómo oráculo se recibe!



lunes, 30 de septiembre de 2013

2013 - Octubre de nuevo, cargado de Otoño y de colores tierras

 

Octubre de nuevo, cargado de otoño, de hojas que caen,  colores tierras y un fresco que deleita.

Hoy inicia Octubre, mi mes favorito, el mes en que nací, será porque aquí ví la luz por primera vez.
Octubre es otoño de una forma mas evidente: el aire, las hojas, la temperatura empieza a bajar, no mucho,  aquí en Guadalajara no baja mucho.
Pero es un inicio...

Este año viene cargado de cambios, de inicios, de transformaciones. De soltar... y dejar vinculos y cosas muy amadas para poder seguir, para poder llegar la transformación.

Cada año es un cambio, pero creo que este en especial, según la numerología que no sé mucho de ella, indica una gran transformación.
En eso estoy.

El movimiento de energías, las despedidas, las limpiezas físicas y emocionales... me tienen cansada, espero cargar las pilas y este nuevo año astrológico iniciar llena de entusiasmo, de energía, de ganas de ser y estar.

De vivir intensamente este maravilloso presente, en este precioso pedacito de tierra en él que me encuentro, agradecer los que ya se fueron, los que están ahora y los que seguramente llegaran.

Para disfrutar el otoño y octubre, la música es esencial.

U2 - October


October
And the trees are stripped bare
Of all they wear
What do I care

October
And kingdoms rise
And kingdoms fall
But you go on... and on...

miércoles, 3 de julio de 2013

2013 - La Herradura


Sólo ví que había fuegos fatuos agarrados a las rendijas, estaban allí agarrados y danzaban, no se soltaban, hidrógeno fosforado resultante de la descomposición.

 — José Saramago, Ensayo sobre la ceguera.
 


Forjada en el fuego del crisol, ha sido puesta al rojo vivo, varias veces, primero una y luego otra y en cada inmersión al fuego se le golpea, se le da forma, se va definiendo su aspecto final. Cuando finalmente se obtiene la forma deseada y se ha sometido al metal, entonces, súbitamente se sumerge en el estado opuesto; al frío total, directo al agua. Baja la temperatura, sale humo, quizás huela , el color vivo y exaltado se transforma a un color rosado, amarillo, verde hasta finalmente obtener el tono final un metal grisáceo o café, que se parece mucho al color original, lo que cambió fue su forma, el grosor, el temple, la intención para la que se forjó.



Hoy me siento una herradura, una vez mas fuego y frío, ya perdí la cuenta de cuantas veces he tenido que pasar por el proceso, las causas son diferentes algunas siempre muy parecidas.

Estos últimos meses fueron al fuego puro, días y días de volver a estar expuesta al fuego del crisol, momentos  de pasar por las temperaturas altísimas del coraje, quizás odio, rebeldía. Otras veces el fuego fue entusiasmo puro, ilusión, expectativas, sueños, pero no tardó en llegar el agua helada: la desilusión, la injusticia, la tristeza, los interrogantes, sentirte desinflada… del rojo incandescente al gris helado.



Cada vez agradezco más a este cuerpo que es capaz de resistir y sobrevivir a tantos estrujamientos.

La pregunta es por qué, hasta cuando, de que se trata este negocio, por que tengo que seguir forjándome en el fuego de la desilusión, del desencanto, de la frustración, por qué es necesario que siga pasando una y otra vez por este proceso.

Por qué esta herradura es tan compleja o quizás tan dura de forjar que no ha sido suficiente un par de veces y todavía hacen faltan más.

Qué estará pensando el herrero de mi destino, qué pieza intenta hacer,  que sigue y sigue y no para, honestamente ya me cansé, ya quisiera que el proceso se detenga y que la forma que tiene, sea cual sea, imperfecta y con muchas áreas sin pulir y forjar, ya se quedara así.
Quisiera montarla en el caballo y seguir caminando, solo caminando, disfrutando lo que aún queda por disfrutar, sin tantas exigencias, sin tantos esfuerzos, sin tantos hierros.

Hoy quisiera tener la certeza que fue la última vez que entro a este proceso, lo cierto es que la única constante, es que seguramente volverá a suceder.
Si la idea es que  la propia naturaleza se dome, pues vaya que ha costado, y el precio ha sido muy costoso: cada vez se apaga más esa fuerza vital, esa naturaleza inherente, como ignis fatuus cada vez se percibe menos, cada vez se apaga más.

Recuerdo mis clases de química, los metales también tienen un punto de ruptura, un punto de quiebre, donde no hay retorno, se fue mas allá de las propiedades del elemento, se trasgredió. Creo que la herradura esta a punto de.





jueves, 13 de junio de 2013

2009 - ¿Maldición, Bendición?... sobre el trabajo


Nota: Recuperando los escritos guardados - Enero, 2009 




       Foto: Arte callejero, Buenos Aires, Junio 2011 por CMT


El trabajo… de verdad que en El Paraíso fue medio ambigua la sentencia:
maldición-bendición, las dos cosas.

Trabajar es saber que produces; sin ser socialista aunque las bases de “Belenes” siempre quedaron.
Producir es fertilidad, es sentirte útil, es sentirte necesario sea una labor reconocida con las palmas o un premio o un número más en la nomina, como diría el Dr. Hughes en la maestría: El trabajo le da un sentido de dignidad al hombre por pequeño que este sea. Por eso los “welfare” no funcionan.

Ha habido días en mi vida en que el trabajo ha sido lo único que me mantiene cuerda y viva, ha habido otros en que el trabajo casi me desquicia, me enferma, me repugna sigue la ambigüedad o mejor dicho la complementariedad de los opuestos. Yo sería taoísta si pudiera escoger un credo diferente.

Quizás de las lecciones más importantes de yoga fue entender que hay diferentes tipos de trabajos:

El remunerativo; encaminado a la supervivencia básica, o como diría Maslow el primer escalón de la productividad


El trabajo social; qué te ayuda  a mantenerte equilibrado y a formar parte activa de tu sociedad
El trabajo altruista; Qué no tiene nada que ver con obtener algo sino de dar, dar pura y llanamente sin esperar nada.

Después del “break” o surmenage del 97, nunca volvió a ser igual el trabajo algunas veces fue mucho mejor, pero ahora siempre esta la alarma roja diciendo: -Cuida tus prioridades ¡Trabajar no es todo! No lo uses como evasión, como salida fácil.
Últimamente me di cuenta de mis adicciones, y una de ella fue el trabajo y la adrenalina que genera, ahora trabajo en integrar mi sombra y mi luz con una presencia constante, una conciencia del ahora, del instante presente solamente.

Así que ahora el equilibrio es el reto:
trabajar para ganar dinero
trabajar para ser productiva y fértil
trabajar para que tu mente este activa y el intelecto este satisfecho
trabajar para aprender y enseñar
trabajar para que no falte tu cubito en el cubo de la globalización que ahora después del Crack del mundo Globalizado en 2008, quien sabe que teoría económica nos vaya a regir en el futuro próximo.

Pero igual  de importante es:
trabajar y descansar,  
trabajar y dar a los demás
trabajar y REIR, REIR, REIR  mucho!

Por eso me encanté siempre uno de mis mejores gerentes: Graham, el hombre más inteligente y que más trabajaba en todo la empresa y que nunca dejaba de reír o de hacerte reír.
Siendo ejecutiva,  finalmente aprendí a ver el privilegio que se me concedió, estar en el 10% de mujeres ejecutivas en mi país, como diría Zoltan mi  "ángel amigo" en Colombia: -Gracias por aclararme que no soy raro, solo diferente y que soy feliz en esa diferencia-.
Al ver a mis compañeras de secundaria 20 años después entendí, que era muy privilegiada y muy feliz, el 90 % tiene lo que algunas veces yo añoro y no pude tener. Pero ver que muchas quisieran o ni siquiera se imaginan que significa estar en el 10% es un privilegio.

Gracias por el trabajo y por que cuesta mucho “trabajo” tener un trabajo.

Ahora se, que el trabajo es solo una parte de mi vida, muy buena, y quizás muy cotidiana, ya no es la esencia, la adrenalina que engaña a los 20 o a los 30, ahora empiezas a cuestionar más, que sigue?

Diría Don Salvador: Suelta el paracaídas ahora, ¡YA LLEGASTE! Por favor empieza a disfrutar... No esperes la jubilación o la vejez.



domingo, 17 de febrero de 2013

2013 - Enero y Febrero… Compartiendo el dolor.





Enero y Febrero…. Compartiendo el dolor.

Este año empezó fuerte. Hace tiempo anoté sobre algunos de los temas que quería escribir, tipo la lista del buen Ray Bradbury que tanto me encanta. Uno de esos temas que siempre le he sacado la vuelta es la muerte.

Estoy conociendo un lado desconocido de la muerte que no había percibido antes, cómo es que afecta y les duele a los que se quedan, a los que están al lado.

En alguna ocasión, cuando tuve el famoso surmenage, mi temor más grande era no quedar bien  y quedarme fuera de circulación, en ese momento una persona me dijo: Y que te preocupa si te volvieras loca, no te darías cuenta, los demás tendrían que sufrirlo, tu no.
Y sí, así de simple es.  El que se va, él que se sale de este mundo, ya no sufre.
Lástima por los que sobreviven y tienen que afrontar el día a día, con la ausencia y el dolor de la partida.
En estas ultimas semanas, algunos amigos han perdido a sus seres queridos, de formas tan diversas, de edades tan diferentes.

Y la variable siempre es muy parecida, la muerte te impacta no importa de que forma arribe.

La enfermedad te prepara para ir aceptando una consecuencia, pero la muerte siempre te sorprende, te sorprende por lo que hiciste o dejaste de hacer, por “los hubieras” que llegan a tu mente, como una visita incomoda atormentándote, que es lo que menos necesitas en estos momentos.
Cuando alguien sufre y a cada minuto que pasa, va minando sus fuerzas  y capacidades, puedes sentir alegría dentro de tanto dolor, porque la persona amada ya no sufre o ya terminó de estar en esa condición.

Cuando una vida muy joven, se define en un par de meses por un cáncer imprevisto, un infarto fulminante o un accidente inesperado, cuesta mucho aceptar el destino y miles de preguntas y  el por qué emergen en todos tus sentidos. Las emociones aparecen con toda su intensidad y el coraje gana terreno, el reclamo a la vida, el rencor al destino fatal que les toco, el dolor contenido, las lagrimas reprimidas, los puños crispados, ¿A quien culpar?
Simplemente no hay explicación, una vida se trunca, una vida con potencial ya no va a  crecer más. No hay manera de entenderlo solo hay mucho dolor.

Pero cómo entender cuando alguien se queda a medias.
¿Qué es lo que pasa, cuando te dicen que alguien está vivo y muerto a la vez?
Cuando su cuerpo inhala a través de un respirador externo, se alimenta artificialmente por medio de una sonda,  llena de nutrientes y medicamentos. Pero prácticamente te dicen que su cerebro ya no está funcionando, o que tiene algunos impulsos eléctricos de  vez en cuando, que no siente, que no piensa, que su cuerpo y su cerebro ya no se hablan….
¿Qué haces?, ¿Está muerto, se ha ido, es solo un cuerpo? Pero tu lo sientes vivo,  sientes su calor, tocas su mano, lo acaricias, lo abrazas, lo besas, le platicas, lo ves, él está ahí, vivo.

Los términos médicos son tan difíciles de entender: Quédese tranquilo, él ya no sufre, ya no siente , su cerebro  está desconectado. Pero sigue vivo, entonces,  quien le está dando ordenes a su corazón de latir, a su estomago y riñones de funcionar, a sus células de seguir regenerándose, a su torrente sanguíneo de seguir purificando ese cuerpo.  No lo sé.

Quiero creer que la vida es más enigmática y guarda muchos misterios que aún no conocemos. Esa fuerza vital, ese soplo divino, esa alma, energía divina o como cada quien lo llame, cómo se moverá en un cuerpo, que en términos médicos ya está fuera.
Quizás sea más libre para ir y venir, para sanar, para recuperarse, para evolucionar, para comunicarse a un nivel más profundo, más sutil.

Le decía a mi amiga, tu háblale, tu abrázalo, dale un beso, agradécele, comparte todo lo que puedas, mientras puedas tomar su mano tibia entre las tuyas, mientras su aroma siga llenando el ambiente, mientras cada inhalación y exhalación  suceda, el aún está aquí con nosotros. Acaso en un lugar que no conocemos, posiblemente en algún proceso que la ciencia aun no descubre o no ha discernido todavía.

No está muerto, es la única verdad. Solo lo estará hasta que su corazón deje de latir  y la ultima exhalación pase a través de sus fosas nasales. Entonces sólo entonces podrás despedirte y guardar su memoria en tu corazón.

viernes, 23 de noviembre de 2012

2012 - La odisea del negligee




 La odisea del negligee

Negligee – Del francés... como al descuido.
 
Es estos días surgió la posibilidad de tener un interesante encuentro con un amigo, aún no se como pueda resultar, pero espero que el encuentro tenga como los buenos vinos, notas amorosas y de pasión, que de conversación y de buen humor seguro las tendrá.  
Muy femeninamente pensé: -Si se da el encuentro, ¿qué me voy a poner?-
Esta pregunta se vuelve imprescindible ahora, donde enseñar solo lo suficiente es la clave.

Así que me puse a revisar mi armario  y de las posibles prendas descubrí que algunas ya no me quedan, claro que mis tallas han ido aumentado un par de números y otras definitivamente funcionaron en su momento, pero ahora difícilmente me las pondría.

Los últimos encuentros amorosos fueron tan en confianza y tan poco planeados, que la adrenalina del instante, bastó para que no importara, como te agarraba la tormenta.

Pero hoy que con toda premeditación, buen ánimo y disposición, me gustaría estar oportunamente preparada para un encuentro amoroso,  resulta que no tengo nada apropiado.

Me declaro totalmente culpable ya que soy súper fan de las pijamas fachosas, (si es que se les puede llamar así) donde una playera o camiseta vieja, preferiblemente sin mangas y un short de algodón son la mejor pijama que puedo encontrar, que me permite movilidad durante la noche  y rondar por toda la casa con amplia desfachatez.

Con poco tiempo disponible y pensando erróneamente que sería una labor sencilla dispuse la mañana del sábado para estos enseres, ¡Craso error! Ha resultado una odisea increíble, encontrar algo que me agradara.

Decidí comprar dos artículos este fin de semana y el que pensé que sería sumamente complicado; una nueva cámara  más ligera, digital, fue mucho menos complicado -Señorita quiero una cámara  digital, ligera, con comandos manuales, con un buen lente, que grabe videos cortos y que tenga opciones de ajuste automático y manual-
La búsqueda fue rápida me mostraron cuatro o cinco marcas, las más famosas, con precios en el rango, estuve jugando un rato dejándome seducir por las  posibles fotos. Y tomé mi decisión.   En media hora tenia cámara nueva y feliz...

Entonces pensé que iba a ser mucho más fácil  el siguiente encargo, fui al departamento de lencería, me dije  -Veo algo que me guste y me regreso a casa a leer el periódico-
Aún no sabía que estaba totalmente equivocada.

El primer asombro es cuando se me ocurre preguntarle a la  vendedora, después de intentar ver algo por mi cuenta. -Señorita donde están los negligés-
Vi su cara de “What?, y entonces le dije -Los camisones largos o cortos-, y me contesto ah! Venga para acá.
Entonces sentí horror cuando vi una colección de colores pastel, rosados y azules, de telas entre franelas, algodones y dubetinas, adornadas con figuras desde snoopies, gatos gordos, maripositas y campanitas.
Al ver mi cara me dijo: ¿Busca algo en especial?
-Sí señorita algo bonito, sexy y seductor con telas de seda, satín, encajes, listones, colores atractivos para mí (y no de quinceañera)-.

Y me dice -Es que solo tenemos de este tipo- Creo que ni en mis tiempos de casada use esas pijamas tan de doña, mi ex y yo compartíamos la adicción por pijamas y short viejos, creo que verlo en franela hubiera matado cualquier atisbo de pasión en mi.

Le pregunté ¿En verdad es todo lo que tiene, no hay algo más alegre, más de mujer, más sensual, como para señoras como yo?

Entonces una acomedida ayudante dijo ¡ah! Tenemos unos babydolls, esa palabra si entendía, entonces me dirijo a ver los babydolls y no sabía si llorar o reírme a carcajadas.
Si a fetiches y lugares comunes nos referimos, esas prendas lo eran todo.
Rojos con lunares negros, liguero incluido, verde transparente con encajes negros, o con telas atigradas de mal gusto etc., claro que no iba a ponerme nada de eso. No, en el primer encuentro amoroso con un nuevo amante.

Me reí y la chica también se rió, -Señorita, se le hacen como para una señora así como yo-, y fue honesta: -No señora están medios corrientes o vulgares.- Jaja
Para no hacerla quedar mal, le dije -Digamos que muy exóticos, para lo que los necesito.-

Recordé hace ya varios ayeres cuando me iba a casar, que buscar ropa linda para la “noche de bodas” y el viaje de luna de miel, términos demás trillados, yo los renombraría indudablemente.
Busqué algo que fuera lindo, sexy y había muchísimos, elegantes, románticos, en todo tipo de telas (sedas, satines, gasas) y colores desde moderados hasta extremos, pero todos con diseños bellos y elegantes, seductores sin caer en la vulgaridad.

Pero, ¿adivinen qué? No había presupuesto para gastar tanto dinero en un negligé, entonces se compraba algo bonito y que no fuera costoso.

Me despedí de la chica, le di las gracias y dije, ¿qué pasa, es que ya nadie usa ropa sexy para dormir?
Y pensé que podría ser un claro reflejo, de las relaciones tipo fast-food (comida rápida) tan comunes ahora, donde se hace el amor (o más bien se tiene sexo) en cualquier lugar, donde caiga, con la ropa que se lleve, sin planeación, sin preparar el cuerpo, la mente y el corazón para estar disponibles y gozosos, donde estar medio alcoholizados, reemplaza a toda la seducción y el erotismo.

Entonces recorrí varias tiendas del centro comercial, y la historia se repetía ¿Negligé? Traducía: Quiero decir camisones sexys y bonitos y me mostraban un montón de prendas de algodón y franelas colores pasteles y todas tiernas y en el lado seductor seguían los fetiches.
Además las tallas eran como para adolescente.

Cero y van tres, lo que iba a ser una labor de veinte minutos, ya llevaba dos horas y varios traslados, recorrí varias tiendas y la misma historia.

Entonces mi memoria global, recordó la famosa tienda "Victoria's Secrets” y entendí el éxito del emporio, y  porque siempre que viajaba a USA se volvía imprescindible visitar una de ellas.

Una tienda, pensada para la lencería de mujeres de todas las edades, desde los 15 hasta los 90 años, desde los 35 kilos hasta los 100. Para todo tipo de actividades, para dormir en familia, para dormir en pareja, para seducir a alguien, para trabajar de noche, para todos los estilos y sabores.
En todos los colores, en todas las tallas, en miles de texturas, con modelos dramáticos, sensuales, vulgares, románticos, de “mizzies” (para aquellos de fijación con el manga oriental), para un hospital, para una noche de verano, para tener un bebe, para cuidarlo.

¿Cómo es que en una metrópoli como Guadalajara, no haya un lugar que pueda cubrir todas las necesidades? 
Soluciones disponibles, pues buscar catálogos en Internet, hacer un pedido y seguir enriqueciendo al emporio “de los secretos de Victoria”

¡Qué hábil el mercadólogo de  los secretos de Victoria! … Pensar en los secretos de Laura, Rosa, María, Camila, Ludmila y los miles de secretos que se pueden esconder en un negligé, baby doll, pijama, camisón, o bodys.

En fin, con el poco tiempo en puerta, no me quedaba más que seguir deambulando por los almacenes de mi ciudad y esperar que alguien tuviera compasión del las señoras y gorditas, sexys, elegantes, apasionadas y todavía muy vivas:
demasiado sensuales, para envolverse en un camisón de franela,
demasiado orgullosas, para desnudarse de repente, ante un nuevo amor,
demasiado apasionadas, para querer seducir y provocar mostrando solo lo mejor de sus cuerpos.
demasiado selectivas, para resignarse a parecer vulgares y corrientes sin necesidad.

Me autopreguntaba, que pensaran los diseñadores,  que las señoras como yo ya no tenemos relaciones, o amantes atractivos, será que en verdad después de los cuarenta solo ven tele.
Difícilmente me imagino tener un hombre en mi cama y usar toda la noche solo para ver la tele, por lo menos un momento intimo, digo para eso de dormir relajaditos.

Pensando en  revivir el Quinteto de Mogador, de Alberto Ruy Sánchez con todo el erotismo y sensualidad de sus cuentos.
Me pregunto dónde quedó el arte de seducir, el arte de ir descubriendo poco a poco el cuerpo del otro, ir  mostrando pequeñas partes del cuerpo para disfrutar poco a poco, donde el beso y la caricia se van posando brevemente, donde el encuentro requiere tiempo y paciencia, donde no hay prisa de ver un cuerpo desnudo.

Cuando lo que importa, es solo llegar al final sin saborear todo el proceso, se me figura como tener una buena copa de vino y zampártela, sin probarla, sin paladearla.
Se me asemejan a los famosos “shots de tequila” (coscorrones) donde no importa que sepa horrible, solo hasta el fondo para emborracharte rápido.

El arte del sexo es más que emborracharte
es ir disfrutando cada instante, cada centímetro de la piel del otro,
es ir reconociendo sabores y olores,
es ir probando texturas y ritmos.
es tener la libertad de cubrir y descubrir. Te enseño y me cubro, me desnudas y me vuelvo a vestir,
es esa atmósfera de pudor e impudor combinadas,
es jugar con la provocación,
es disfrutar el velo de misterio,
es el secreto de ver y no ver, de querer ver más
es provocar a la imaginación a crear lo que no ve en su totalidad.
es disfrutar cada etapa,
El culmen llegará indudablemente, pero los paseos por los jardines del erotismo, ya fueron gozados y compartidos.

Quizás de mis mejores encuentros amorosos han sido mitad vestida. Me permiten conservar parte del pudor, sobre todo esas primeras veces, donde la cotidianeidad aún no se instala. Disfrutable también, pero todo en su momento.

Epílogo-
El encuentro no se dio, pero curiosamente encontré un par de negligés muy sexys y elegantes, quedando en espera de un mejor ofertante.

jueves, 13 de septiembre de 2012

2012 - Salir en la foto

  
Salir en la foto

Es sábado,  me levanto temprano, quizás algo inusual en sábado, pero hay algo importante que quiero hacer.
Me doy una manita de gato, para salir en la foto literalmente.  Checo que mi blusa sea de un color liso según la única instrucción que recibí, y rápidamente me subo al carro, estudio que ruta es más rápida, ya voy un poco tarde, el parque Agua Azul queda algo lejos de casa, son las 8:10 AM y hay que estar a las 8:30 AM.

Vuelo como alma que lleva el Diablo -le piso- y llego 8:35 AM, me estaciono un par de cuadras lejos, atendiendo a la recomendación y ahora si córrele.

Llego al Agua Azul, se siente aún el sereno de la mañana, lo fresco, volteo a mi alrededor y veo una señora bien arreglada y pienso de seguro ella viene a lo mismo…
Ella también me mira y me pregunta: ¿Vienes a la foto?  Yo digo que sí.
Y entramos al parque, no hay boletera así que nos pasamos.

Haciendo algunos comentarios sobre el evento, y tu de donde lo conoces…. Pues yo de mi trabajo… pues yo, es amigo de mi esposo y seguimos caminando, vamos a la concha acústica y esta en construcción, entonces pensamos vamos a buscar otro lugar. Y vemos varias mujeres de todos colores corriendo y buscando el lugar pactado, todas, absolutamente todas,  portando una sonrisa en la cara, este evento es especial, como él es especial.

Hace como un mes, recibí un correo que me sorprendió, era una invitación a darle un regalo especial a un amigo, se trataba de tomarme una foto con él, así de simple y así de complejo.  No era una foto cualquiera,  en un lugar cualquiera, en un día cualquiera.
Cumplía su 56vo. Aniversario y quería tomarse una foto con 56 mujeres que fueran significativas en su vida.  Al principio me sentí confundida, después me sentí honrada de ser invitada a tan importante ocasión.  Me sonreí, esto era tan típico de él: Sorprenderme, pensar fuera de la caja “thinking out of the box”. Y en esta ocasión era acompañarlo a celebrarlo.
El regalo era solo eso, quizás 20 o 30 minutos de tu tiempo el sábado en la mañana y formar parte de su historia impresa en pixeles o en papel caolín. No pude resistirme, el aprecio era asegurado, pero una inmensa curiosidad también.
¿Sería posible que reuniera a esas 56 mujeres que quisieran tomarse la foto con él?
La duda me carcomía….

Llegamos y allí estaba él, diferente, vestido de traje para la ocasión, raro porque nunca lo vemos con traje, pero esta ocasión bien lo valía. Junto a él Marcela, muy guapa también, vestida para la ocasión y con un corazón ampliamente generoso, para recibirnos a todas.

Era otro foro, que está en el Agua Azul, después supe que se tuvieron que hacer varios arreglos previos para que se pudiera tomar la foto: permisos, ayuntamiento, hablar con los encargados del parque, convencer a la boletera que dejara abierta la puerta (el parque abre a las 10) y asegurar que iban a limpiar el lugar.
 El esfuerzo bien lo valió, el lugar estaba limpio, recién regado, aún se veían algunos charquitos que  aseguraban el esfuerzo por poner el lugar guapo, para recibir a tan atractivo contingente.

Y llegaba una, y llegaban de a dos y llegaba la quinta y así sucesivamente la 20, la 39, ya casi la 40…. Y se empezaba a llenar… si la íbamos a hacer,  parecía algo así como evento de Record Guiness, con cada arribo, una broma, una indicación no se hacia esperar, que córrele, que ya vas tarde etc.


Mientras, algunos fotógrafos aficionados acompañaban a nuestro fotógrafo oficial, que siempre tuvo una sonrisa y toda la paciencia para acomodarnos y hacernos salir bellas en la foto.

Encuentros con amigas que tenía muchos años que no veía, así como algunas que no conocía pero amigas por el hecho de ser mujeres y compartir el cariño por nuestro amigo que celebrábamos.

Y comenzaron las fotos, y éramos 40, … y entonces sucedió lo imprevisto, nos piden sostener algunas cartulinas con los nombres de las ausentes; aquellas mujeres que estaban lejos pero presentes y mas aún algunas en blanco para recordar también a aquellas que se fueron primero, entonces se logró 40 presentes más 15 representadas, ¡55!… la gran incógnita, ¿Faltaba una? Y el factor sorpresa … aparece la 56 siempre presente: Mónica Belluci… su amor eterno.

Éramos 40 físicamente, más el nombre de las ausentes y más las eternamente presentes.
 
Las risas y las preguntas provocativas de él, no se hicieron esperar -Oigan y se les pido que se tomen la foto desnudas ¿Quién participaría? Jajaja las carcajadas… y una aventada dijo -yo sí-  y viene la segunda: Bueno ¿con Body-paint? y varias levantamos la mano y la tercera: Bueno ¿y que tal con bikini? y ahí ya todas estábamos dispuestas a posar.

Aún no sé si la propuesta era en serio…. Pero sin duda fue un reto atreverte a pensarlo.
 
Fotos en grupo, fotos particulares, fotos para el recuerdo. Finalmente la foto estaba tomada, el evento terminando.  Y no quedó ahí, las mañanitas femeninas no se hicieron esperar… y el amigo se emociona y nos agradece y nos vuelve a sorprender.
El regalo fue recíproco, junto con su esposa e hijas prepararon un recuerdo para cada una, ¡Hermoso gesto!

La partida se empezó a dar, algunas tenían que volver, otras entrar al trabajo, algunas más se quedaron a cotorrear un poco, no sin antes pasar por la fila, dar el abrazo y agradecer el hermoso detalle preparado para nosotras.

Partí rápidamente,  le di un abrazo, un beso, y me fui nuevamente portando una sonrisa en mi cara, una sorpresa y muchas preguntas en mi mente.

El Agua Azul me despide fresco, hermoso, simplemente es un sábado diferente, un sábado que valió la pena estar.
Recordé “El que se  mueve no sale en la foto”, aquí había que moverse (de tu rutina) para salir en la foto.

Gracias Hugo por ser y estar aquí.



Días después, le pedí a Hugo que me platicara más sobre el evento He aquí la historia:

¿Como surge la idea?
Una noche tenía insomnio y me levanté, pensé: Ya voy a cumplir 56,  ¿Qué voy a hacer este año para celebrarlo?
Los últimos años, he tratado de hacer algo especial, algo que sea interesante y divertido.
Recordé el Parapente del año pasado, todo lo que me provocó: La sensación más parecida a volar como un pájaro
A mis 50, decidí correr el Maratón de Guadalajara, con todo lo que implicó llegar a la meta, quizás el último, pero no el menos feliz por haberlo logrado, con todo y  el desgarre en el muslo que me hice  pocas semanas antes.
Otros años fueron diferentes retos: que subir el Nevado por la ruta de la Jota, solo, otro año aventarme a recorrer el río en una llantada rumbo al mar, disfrutando la naturaleza en todo su esplendor.
Qué voy a hacer a mis 60, aún no lo sé, pero seguramente será algo divertido.

¿Cuál fue el criterio de selección para tus 56 participantes?
El primer pensamiento fue mis 56 amigos, pero empecé a contar y vi que eran muchos más, así que me decidí por las amigas. Primero pensé quienes pueden asistir, quien tiene más chance, algunas viajan mucho, otras tienen personas a su cuidado, otra es médico y me canceló de última hora, el caso es que mi lista original eran 68 más 15 letreros.
Después me doy cuenta, de que era una verdadera belleza tratar de juntar a todas.
También pensaba, quisiera que no se completaran físicamente para completar con los letreros de las ausentes. Al final todo salió bien reunimos el número esperado y las amigas ausentes también participaron.

Algunas de ellas cuando vieron su nombre en la foto, realmente se emocionaron.

¿Hay algo de ego en este proyecto?
Hugo se ríe, sabe que lo provoco. La inmediata respuesta fue no… pero lo pensó dos veces y corrige, quizás sí, en que sentido me satisface el ego, pues en poder hacer cosas diferentes a lo que la sociedad quiere que hagas.
Para mí es un reto demostrar que la relación entre hombres y mujeres puede ser diferente.

Estuvimos platicando como es difícil en esta sociedad aceptar que la amistad exista entre hombres y mujeres, y que hay hombres que sus únicas amigas son las amistades en común, las esposas de sus amigos.

Hugo me dice, en verdad no creo que muchos hombres puedan hacerlo… reunir 56 amigas mujeres. ¿Tu que crees?

Sonrío, me tengo que ir. Ahora lo entiendo mejor y compruebo porque él sí pudo reunir 56 mujeres.  Hugo ha aprendido a ser sensible, a mostrar su lado femenino sin temor, a ponerse en nuestros zapatos a veces y otras a confrontarte porque haces o dices tal cosa.
Porque no crees en ti.

Hugo Sierra el hombre más feminista que conozco.